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Son numerosos los estudios que aseguran de forma general que en las Organizaciones Sociales el uso que se deriva de las NTIC´s está aún por explotar[1]. En el caso de entidades de grande y mediano tamaño cada vez se concede más importancia a implantar sistemas de Calidad o mejorar e incorporar criterios de sostenibilidad, género… donde en algunas casos las NNTT juegan un papel importante en procesos de gestión y comunicación. Por otro lado, en otro gran número de entidades más pequeñas, estas NNTT, se limitan a desarrollar labores prácticas para la entidad (por ejemplo: software ofimático para la elaboración de proyectos, memorias, actas…; manteniendo de un espacio web, búsquedas de información o recursos a través de Internet…).
Sin embargo, las NTIC´s son mucho más. Para much@s, son actualmente la causa principal de la construcción del tipo de Sociedad en la que vivimos. J. M. Sancho asegura que están suponiendo un cambio profundo en la estructura de nuestros intereses (las cosas en las que pensamos), el carácter de los símbolos (las cosas con las que pensamos) y la naturaleza de la comunidad (el área en la que se desarrolla el pensamiento). Por tanto, estamos asistiendo a un aumento de la importancia de las NTIC´s como un motor de cambio en las relaciones sociales y en la construcción del conocimiento.
No obstante, ¿estamos realizando tod@s el mismo uso de estas tecnologías? ¿Disponemos de los mismos medios y conocimientos? ¿Conocemos todas sus posibilidades y consecuencias? O, más bien, parece que identificamos estas tecnologías como una herramienta en manos de un reducido grupo de individuos que detentan cotas altas de poder y control.
Gran parte de las Organizaciones Sociales, aún usando herramientas tecnológicas y digitales, hemos avanzado poco en la apropiación de las NTIC para la implementación de la participación (interna, dentro de una determinada entidad, o externa, destinada al protagonismo ciudadano). Actualmente, la mayoría de las experiencias de interacción entre organizaciones y personas a través de las NTIC se limitan a acciones como: captación de fondos, firmas para campañas de incidencia política, denunciar o hacer ciberactivismo… En estos casos, se lleva a cabo una participación simple y sin continuidad (la organización vierte contenidos y sólo pide apoyo ideológico o económico), no facilitando los canales para aumentar el compromiso ni el protagonismo necesario. Podríamos identificar en ello dos tipos de causas: falta de cultura digital y debilidad de la cultura participativa. Por tanto, se hace necesario trabajar estos dos niveles de forma transversal: por un lado, fortalecer el valor de la participación efectiva y, por otro, promover el conocimiento del uso y posibilidades que las NTIC.
Para tener en cuenta el poder y las posibilidades que del uso de las NTIC´s se derivan debemos romper con el mito de la tecnología como algo neutral y carente de valores. Ya sea por sus efectos conscientes o inconscientes y, desde el punto de vista de la complejidad, se derivan consecuencias directas con incidencia en el entorno de las relaciones que se establecen entre quienes emplean un medio, el propio medio o canal, el mensaje o los canales de difusión. Pero por esto mismo, un uso correcto y amplio de estas tecnologías desde las Organizaciones Sociales puede ser determinante en nuestra acción en el medio. Permite empezar a empoderar a las entidades, hasta hace poco sólo receptoras, en una medida que no era posible en los medios de comunicación clásicos.
Desde las Organizaciones Sociales nos debe marcar el optimismo y convertir los motivos de inquietud en oportunidades para el cambio y de aprendizaje. Los nuevos roles y funciones para las Organizaciones Sociales que la aparición y generalización de las NTIC´S van a definir aun se encuentran todavía poco delimitadas, se trata de una nueva perspectiva todavía muy teórica pendiente de ser llevada a la acción de forma masiva. Es preciso diseñar y realizar, asumiendo el protagonismo desde las Organizaciones Sociales, experiencias prácticas con las herramientas disponibles a nuestro alcance, de manera que podamos analizar cómo se complementan, cuáles son sus posibilidades y posibles ventajas e inconvenientes.
A través de las NTIC´s se nos abre un mundo de posibilidades donde podemos difundir información, establecer y mejorar las comunicaciones con personas u otras entidades, mejorar nuestros procesos de gestión, conseguir materiales de trabajo y análisis, incorporar nuevos procesos y canales de participación… Todo ello a través de diferente software, aparatos para registrar la realidad de forma audiovisual (por ejemplo: cámaras de video y foto), herramientas y recursos online disponibles en la Red… Todo desde una relativa facilidad de acceso y uso. Sin embargo debemos tener claro que la mera adopción de tecnología no tiene porque mejorar nuestra gestión o nuestro servicio a la Sociedad. Antes de elegir que recursos y herramientas vamos a usar tenemos que tener en cuenta nuestros objetivos, a quiénes queremos llegar, qué conocimientos tenemos, qué tiempo queremos emplear a ello… Debemos apostar por recursos y herramientas que resuelvan necesidades conocidas en lugar de herramientas que generen nuevas necesidades. Como dice Jaume Albaiges: “La cuestión de fondo son las capacidades, no las herramientas”.
En parte, todo esto no es nada nuevo, es algo que ya usamos y conocemos much@s a nivel personal. Se trata de, teniendo en cuenta los valores de nuestras organizaciones, profundizar y extender nuestro conocimiento (y hacerlo extensible a otr@s) para incorporarlo a los procesos de gestión y la misión de nuestras organizaciones.
Además, esto se hace urgente con una tecnología que permite, a quien la usa y desarrolla, marcar su dirección y establecer las funciones a cumplir. Actualmente son numerosas las empresas y medios que, con carácter lucrativo, incorporan herramientas 2.0 a su funcionamiento. A través de la excusa de incorporar la participación del usuari@ y tener en cuenta nuestra opinión se realizan estudios de mercado (o con carácter político) en base a nuestros gustos, intereses y actitudes. Todo ello con un claro carácter lucrativo, destinado a “mejorar” sus productos[2]. Esto conlleva una mercantilización de los canales de participación, pervirtiendo su finalidad última de libre expresión y empoderamiento ciudadano. Pero lo importante es que para ello conceden importancia a aprender y usar la última tecnología disponible, mientras debiéramos ser las Organizaciones Sociales quienes lideremos las iniciativas para el cambio usando y apropiándonos de los medios disponibles.
[1] Algunos ejemplos: ¿Cómo utilizamos las TIC en las ONL? – Laboratorio de Innovación Social, Usos y retos de las TIC en leas ONL – Observatorio del Tercer Sector
[2] Podemos leer sobre esta idea en un artículo de Patricia Manrique publicado en Diagonal: http://www.diagonalperiodico.net/Facebook-una-fuente-de-datos-para.html.
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